Un estudio geofísico no invasivo revela estructuras subterráneas prometedoras en la Plaza de San Francisco de Asís, confirmando el valor del GPR en la arqueología urbana.
Cliente
Gabinete de Arqueología del Museo de la Ciudad de La Habana.
Introducción
En el corazón de La Habana Vieja, donde la historia se entrelaza con el subsuelo, la tecnología geofísica ha vuelto a demostrar su potencial para desvelar secretos ocultos. En abril de 2025, a solicitud del Gabinete de Arqueología del Museo de la Ciudad de La Habana, con la colaboración de la Empresa Nacional de Investigaciones Aplicadas (ENIA-INVESCON) y el Departamento de Geociencias de la Universidad Tecnológica de La Habana “José Antonio Echeverría” (CUJAE), nuestro equipo realizó una prospección con georradar (GPR, Ground Penetrating Radar) en la Plaza de San Francisco de Asís, con el objetivo de localizar los cimientos del primer Cabildo de la ciudad. Los resultados, detallados en un informe preliminar, son prometedores y refuerzan el papel decisivo de la geofísica en la preservación del patrimonio cultural.


Mediciones con georradar en la plaza de San Francisco de Asís

Plano antiguo de la Plaza de San Francisco de Asís (1689)
Metodología: La tecnología al servicio de la historia
El estudio se llevó a cabo utilizando el georradar Mala Ground Explorer (GX) de la firma Mala Geoscience, con antenas de 450 y 160 MHz. Esta combinación permitió una exploración integral, con alta resolución para las estructuras superficiales y mayor penetración para los objetivos más profundos.
Se realizaron un total de 10 radargramas, tanto longitudinales como transversales a la fachada de la calle Oficios, con un espaciado irregular por los obstáculos presentes en el área, para garantizar una cobertura lo más completa posible.

Uno de los radargramas obtenidos
Procesamiento de datos: De la señal obtenida a la interpretación geofísica
Los datos brutos fueron procesados con el software especializado Reflexw, aplicando una secuencia de filtros que incluyó:
- Corrección del tiempo cero para una referencia de profundidad precisa.
- Filtros de ganancia para realzar señales profundas y atenuadas.
- Filtrado pasa banda para eliminar ruido y mejorar la claridad de la señal.
- Migración para corregir dispersiones y definir con precisión la ubicación de las anomalías.
Este procesamiento fue crucial para transformar la complejidad de los radargramas en imágenes interpretables por los arqueólogos, que permitieron revelar las posibles estructuras enterradas.
Resultados: Anomalías que delatan estructuras históricas
El análisis de los perfiles permitió identificar varias anomalías significativas:
- En los perfiles longitudinales, se detectaron hipérbolas bien definidas y agrupaciones de reflexiones que sugieren la presencia de objetos aislados (como fragmentos de mampostería) y posibles estructuras transversales a los perfiles.
- En los perfiles transversales se destacaron anomalías correlacionables, situadas a 2 metros de la acera aproximadamente, y entre unos 4 y 6 metros, con una profundidad de casi 40 cm. Estas se manifestaron como hipérbolas aisladas y dos hipérbolas consecutivas separadas a una distancia cercana al metro, un patrón muy sugerente de cimientos de una estructura lineal, como los que corresponderían al antiguo Cabildo.


Perfiles longitudinales y transversales
Integración con la historia: La correlación que lo confirma
El hallazgo más significativo surgió al superponer el esquema de anomalías detectadas con un plano histórico del área y con una imagen actual del sitio. Las anomalías identificadas en los perfiles transversales coinciden notablemente con el trazado de los límites del portal de la edificación representada en el plano antiguo. La superposición con la imagen actual del sitio ayuda a visualizar la posible área arqueológica. Esta correlación espacial otorga una alta probabilidad a que estas reflexiones correspondan efectivamente a los cimientos del primer Cabildo de La Habana.

Superposición del esquema de anomalías detectadas sobre la imagen modificada de un sector del plano histórico de 1816.

Superposición del esquema de anomalías detectadas sobre una imagen actual del sitio.
Conclusión y perspectivas futuras
El estudio concluye que el georradar ha sido una herramienta exitosa para identificar anomalías subterráneas que, en combinación con la evidencia histórica, apuntan firmemente a la localización de los restos arqueológicos buscados. Este proyecto subraya cómo la geofísica no invasiva puede guiar y optimizar las investigaciones arqueológicas, minimizando el impacto en entornos históricos de alta sensibilidad como el de la Plaza de San Francisco de Asís de La Habana.
